Desde aquél día en que esos tiernos labios capturaron a los suyos Erick notó algo distinto en el cielo. Fueron muchas la noches que en que se desvelo pensando que era sin obtener frutos de esto, pero una noche aposado en su pecho notó que aquella luna que antes era solo una esfera negra en el cielo ahora empezaba a brillar para alumbrar las facciones de ese rostro que tanto le obseciona{...}
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